Taller 56

Espacio de exhibición, gestión de proyectos artísticos, referente que destaca el trabajo de artistas emergentes.

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miércoles, julio 11, 2012

Pintemos


PAISAJE URBANO PASO A PASO

Materiales

Tela de 40 x 60 cm
Óleos: 
tierra de sombra tostada, tierra de siena tostada, carmín, amarillo medio, azul ultramar, azul cerúleo y blanco titanio
Médium
Aguarrás
Pinceles y espátulas

Si bien el paisaje urbano, es una temática un poco complicada, trataremos de dar forma y evolución a este ejercicio con algunos pasos simples.
La complejidad que tiene el paisaje urbano, es la instalación o el manejo del dibujo, si ello es un problema y no pueden trabajar in situ, bueno es usar una fotografía de la locación y cuadricular, así hacemos un traspaso proporcional del dibujo con líneas perimetrales.


1 - Realizar el dibujo con una aguada con tierra de sombra tostada. La aguada se prepara con un poco de óleo y mucho médium, la idea es que al instalar el dibujo en la tela, si hay algún detalle que rectificar, se pueda borrar con un poco de aguarrás.







2 - Respetando perspectivas y puntos de fugas, de esta manera el artista crea una ilusión visual, simulando la profundidad, la bidimención y tridimención que cuando sea percibida por el observador  vea los diferentes planos de la composición. La proporción y puntos de referencia para la construcción armónica, son muy importantes.

3 - Realizado el dibujo,  con la misma aguada valorizaremos. La valorización se refiere a instalar las partes sombreadas, dejando las luces y medias tintas con aguadas más claras. 
En esta etapa la instalación o el dibujo quedarán en la tela monocromáticos.










4 - Valorizado el trabajo empezar a pintar, primero el fondo, en este caso el cielo, para ello usaremos mucho blanco, una muy pequeña porción de azul cerúleo, carmín, tierra de sombra y amarillo medio. La idea es plantear el fondo de la composición en el plano más lejano, la idea es sintetizar y no detallar ni nubes, ni cielo, pues esto no es lo que deseamos destacar de la obra en cuestión.  Pintar usando pinceladas en cruz, circulares y rectas oblicuas (pinceladas con intención).

5 - Seguir con la construcción, aproximándose al color desde atrás hacia delante, que el primer plano sea lo último en pintar. Como se muestra en la fotografía los pasos de la construcción. Después del cielo trabajar la cúpula, con azul ultramar, amarillo medio, tierra de sombra tostada y blanco. 




6 - Las paredes rojas usar carmín y tierra de sombra. Los techos, usar blanco con azul ultramar, un poco de amarillo medio y tierra de sombra tostada, les darán distintos tonos grises verdosos dependiendo de la carga de cada uno de los colores. Las paredes están tratadas con siena tostada, que es un color rojizo, acentuando el contraste cromático con los techos, me refiero a acentuar la intensidad de los colores, en este caso los primarios no están nítidos, prácticamente no están, pues todos los colores son secundarios y terciarios. 





7 - Recomiendo, no usar negro, si desean colores oscuros usar tierra de sombra tostada y azul. Y cuidado con el color blanco, si bien es cierto que es un color que se usa mucho, no hay que abusar de él, pues el blanco ensucia el color y resultan colores quebrados que en esta composición por supuesto están. La profundidad del trabajo depende de la fusión de los colores en los últimos planos, la idea es que no haya líneas duras en lo que se pinta.

La aproximación al color debe manejarse siempre con tierra de sombra, la idea es que el color se ensucie. En la pintura nada es definitivo, el óleo es una técnica que siempre permite realizar los cambios que nosotros queramos hasta quedar conformes. 


viernes, junio 15, 2012

Gustave Courbet




Máximo representante del Realismo francés.
Nació en Ornans en 1819 y se trasladó a París a los veinte años de edad para estudiar derecho, pero sin embargo, se dedicó a pintar. En la capital francesa recibió su formación artística, trabajó en la Academia Suiza y copió obras del Museo del Louvre.
En un primer momento, pinta el paisaje, especialmente los bosques de Fontainebleau y retratos, con algunos rasgos románticos. Desarrolló un estilo naturalista y representó escenas de la vida cotidiana, retratos, desnudos o paisajes.
Courbet participó en la Revolución de 1848, aunque no intervino en los hechos sangrientos. A partir de 1849 se vuelve realista. Rechazará la idealización del arte y la belleza arquetípica, se niega a crear de un mundo ideal al margen de la vida y estará a favor de la representación directa del entorno, de la plasmación naturalista, antiacadémica y anticlásica.
Escoge sus temas de la realidad cotidiana, refleja el trabajo y al trabajador como nuevo héroe, la vida al aire libre, la ciudad con sus calles, cafés y bailes, la mujer y la muerte. Creía que el arte podría subsanar las contradicciones sociales. Su pintura suscitó enormes polémicas por la elección de temas vulgares.
Su técnica se caracteriza por una paleta limitada aunque vigorosa, sus composiciones son sencillas, utiliza gruesos trazos de pintura muy empastada que a menudo aplicaba con espátula, sobre todo en los paisajes y las marinas, y sus figuras poseen un modelado sólido y severo.
Courbet. fue nombrado por la revolucionaria Comuna de París en 1871 director de los museos de la ciudad. Sin embargo, tras la caída de la Comuna, es acusado falsamente de haber permitido el derribo de la columna triunfal de Napoleón ubicada en la Plaza Vendome. Encarcelado y condenado a pagar la reparación, decidió exilarse a Suiza en 1873, donde continuará pintando hasta su muerte, el 31 de diciembre de 1877.